La cooperativa alavesa i+Med y la Corporación Mondragon se unen y crean NanoSpharm, un proyecto para desarrollar una nueva tecnología para prótesis
La cooperativa alavesa i+Med y la Corporación Mondragon crean NanoSPharm, una sociedad participada al 50% y con una inversión inicial de 8,3 millones de euros para desarrollar un recubrimiento bioactivo para prótesis dentales y ortopédicas que reduzca infecciones y mejore la integración con el hueso.
La cooperativa alavesa i+Med y la Corporación Mondragon han unido fuerzas para poner en marcha NanoSPharm, una nueva sociedad creada para desarrollar, industrializar y comercializar una tecnología innovadora destinada al recubrimiento de prótesis. La nueva empresa -que cuenta con una inversión inicial de 8,3 millones de euros- está participada al 50% por i+Med y Mondragon.
El objetivo principal de NanoSPharm es desarrollar una nueva generación de recubrimientos para prótesis dentales y ortopédicas que permita reducir algunos de los problemas que pueden aparecer después de una intervención, como las infecciones, una integración insuficiente entre el hueso y la prótesis o la necesidad de realizar nuevas cirugías. Y es que, el aumento de las intervenciones de implantología y de la demanda de prótesis está impulsando la búsqueda de soluciones que permitan mejorar la seguridad y la duración de estos dispositivos.
Para ello, el proyecto trabaja en base a una película bioactiva; una capa muy fina que se aplica directamente sobre la prótesis. Esta película está basada en materiales como el ácido hialurónico y el quitosano, dos biopolímeros biodegradables y compatibles con el organismo humano. La idea es que el recubrimiento favorezca la unión entre el hueso y el implante (osteointegración) y que al mismo tiempo actúe como una barrera frente a las bacterias.
Aunque NanoSpharm está especialmente dirigido a las prótesis dentales y ortopédicas, sus impulsores señalan que la tecnología podría tener aplicaciones futuras en otros campos de la medicina, como la traumatología, la cirugía maxilofacial, la cardiología, la urología o la neurocirugía.
Primeros pasos
Actualmente, NanoSPharm se encuentra en la primera fase del proyecto, centrada en el desarrollo de la tecnología, los ensayos y su validación tanto preclínica como clínica.
También se está preparando toda la documentación necesaria para conseguir el marcado CE, certificado que permitirá que el producto pueda comercializarse en Europa cumpliendo la normativa sobre productos sanitarios.
Una vez superada la primera etapa, comenzará una segunda fase centrada en la industrialización y comercialización. En ella se tendrán que desarrollar las capacidades de fabricación, los sistemas necesarios para cumplir con la regulación y la estructura que permita llevar el producto a mercados internacionales.
Visión de futuro
La previsión que manejan los impulsores, Pello Rodríguez, presidente de Mondragon, y Manu Muñoz, director de i+Med, es completar los ensayos y la certificación antes de 2030 y poder comenzar entonces el lanzamiento comercial. Según han explicado, las primeras autorizaciones podrían empezar a solicitarse a finales de 2027 o durante 2028.
El proyecto se enmarca en un mercado que presenta importantes perspectivas de crecimiento. Según las estimaciones recogidas por NanoSPharm, el mercado mundial de recubrimientos médicos para prótesis alcanzó alrededor de 1.500 millones de dólares en 2023 y podría llegar a unos 2.830 millones en 2030, con un crecimiento anual cercano al 9%.
Por el momento, ambas organizaciones prefieren ser prudentes a la hora de hablar de la creación de empleo o de concretar dónde se ubicará la futura actividad industrial.
Actualmente, i+Med cuenta con 206 trabajadores, y entre 12 y 14 de ellos ya están trabajando directamente en el desarrollo de NanoSPharm. La previsión es que, una vez que la tecnología y el sistema de aplicación estén certificados, se pueda definir con mayor detalle cómo será la fase industrial y qué recursos serán necesarios.
Una nueva colaboración con beneficios
La colaboración también supone un paso importante para las dos entidades. Para i+Med, supone avanzar en la aplicación industrial de una tecnología desarrollada desde el ámbito de la investigación biomédica. Para Mondragon, representa además una oportunidad para reforzar su presencia en Álava y ampliar su actividad dentro de Mondragon Health, con la participación de otras cooperativas, entre ellas la guipuzcoana Erreka, que está colaborando estrechamente en el proyecto.
EN CONCLUSIÓN…
NanoSPharm une la investigación biomédica de i+Med con la capacidad industrial de Mondragon para dar respuesta a uno de los grandes retos de la implantología: conseguir prótesis más seguras y duraderas. Aunque todavía queda camino por recorrer hasta su llegada al mercado, prevista antes de 2030, el proyecto sitúa a Álava en un sector con un fuerte crecimiento y abre la puerta a que esta tecnología pueda aplicarse en el futuro en otras áreas de la medicina.
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